19/4/09

El rey Arturo y la legendaria Avalón en Glastonbury


Posiblemente, el mayor misterio de Glastonbury resida en saber si el cuerpo del rey Arturo está enterrado en los terrenos de la abadía. A pesar de que los monjes aseguraron haber encontrado sus restos y los de su esposa Ginebra en 1190, siguen existiendo dudas al respecto.

Otras evidencias recientes parecen indicar que se halla enterrado en Gales del Sur, cerca de Bridgend. Después de su última batalla en Camlan (cuyo emplazamiento aún se desconoce), el rey moribundo fue trasportado a la isla mística de Avalón. Momentos antes, Arturo ordenaba a sir Bedivere que arrojara a un lago su espada Excalibur; y cuando el caballero así lo hizo, una mano surgió del agua y sujetó la espada. ¿Dónde sucedieron estos extraños hechos? La respuesta más popular indica que en el puente de Pomparles, actualmente desecado, cerca de Glastonbury.





La tumba, en los terrenos de la abadía, se descubrió después de que un bardo galés revelara el secreto del enterramiento al rey Enrique II. El rey informó al abad de Glastonbury, y cuando se reconstruyó la abadía, tras el incendio de 1184, los monjes trataron de encontrar la tumba.

A unos dos metros de profundidad descubrieron una losa de piedra con la inscripción "Hicfacet sepultus inclitus rex arturius in insula avalonia" («Aquí yace enterrado el ínclito rey Arturo, en la isla de Avalón»). Y dos metros y medio por debajo de la losa había un ataúd tallado en un tronco hueco, que contenía los huesos de un hombre de 2,4 metros de estatura, con el cráneo hendido, así como huesos más pequeños que se identificaron como de Ginebra por los mechones de pelo rubio que les acompañaban.

El arqueólogo británico Ralegh Radford confirmó en 1962 el descubrimiento de una tumba, pero no pudo demostrar a quién había pertenecido. El lugar señalado como «la tumba de Arturo» es, en realidad, aquél donde se sepultaron de nuevo los restos en 1278, en un sepulcro de mármol negro delante del altar mayor. La tumba original no está señalizada, pero se encontraba a quince metros de la puerta sur de la capilla de la Virgen.

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